La separación de los padres es uno de los momentos más difíciles para una familia. Sin embargo, existen herramientas para minimizar el impacto emocional en los hijos y ayudarlos a transitar esta etapa con el menor dolor posible.
La separación de los padres es, indudablemente, una de esas situaciones angustiantes por las que nadie quisiera tener que pasar. Cada chico crece con la idea de que su familia, sin alteraciones, durará por siempre. Y cuando no sucede, teme por el futuro y hasta siente una culpa infundada por haber sido el causante.
Unos progenitores amorosos pueden manejar las difíciles circunstancias de forma inteligente en beneficio de sus descendientes.
Aunque, por lo general, alcanzar un nuevo nivel de estabilidad toma tiempo y exige ingentes esfuerzos de todas las partes. Veamos de qué manera los pequeños se ven afectados.
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¿De qué manera la separación de los padres impacta a los niños?
Cada situación es diferente y la edad de los hijos, combinada con su grado de madurez, tiene un peso importante. Pero, existen aspectos comunes a muchas de ellas:
Incertidumbre en la separación
En aquellos casos en los que ha habido peleas constantes y malos tratos, los pequeños se sienten aliviados con el divorcio. No obstante, igual sufren por la incertidumbre asociada y por la tristeza de sus progenitores.

Impacto y tristeza
Por el contrario, si la familia ha sido bien avenida y, en apariencia, todo marchaba correctamente, la sorpresa resulta desagradable. Los niños se entristecen, se vuelven ansiosos e incluso se hacen responsables del hecho.
Comunicación
Algunos se bloquean y dejan de comunicarse en casa, lo que les resulta más fácil al hablar con personas fuera del núcleo familiar.
Otras dificultades
Otros experimentan crisis depresivas y retroceden en sus avances. Por ejemplo, los menores podrían empezar a orinarse en la cama de nuevo. Y los más grandes comienzan a presentar dificultades escolares.
Usualmente, se muestran más nerviosos, inseguros e irritables de lo normal. Asimismo, es frecuente ver que lloran mucho o padecen de dolores corporales diversos. ¿Cómo disminuir el daño?
«La separación matrimonial es una situación jurídica entre el matrimonio y el divorcio… un sistema a medio camino, que permite que siga existiendo el vínculo matrimonial, mientras que se terminan muchos de los derechos y obligaciones existente para una pareja casada» – Wikipedia.org –

Lo que pueden hacer para reducir el golpe
La comunicación es la clave. Ambos padres deben sentarse y aclarar a los hijos qué está sucediendo y cuál es su causa. En especial, manifiésteles claramente que su amor por ellos no variará bajo ninguna circunstancia. Denles oportunidad de participar en las conversaciones, expresando sus preocupaciones.
Papá y mamá necesitan comprometerse a no usar a los pequeños para presionarse, maltratarse ni irrespetarse entre sí. También requieren definir la nueva logística: dónde vivirán los niños, el horario de visita del otro progenitor, etc. Y nunca tratar de sobornar a los hijos con regalos ni permitir que estos les hagan un chantaje emocional.
En conclusión, la separación de los padres se asocia con una terrible carga emocional para los más pequeños. Para superarla con la mayor armonía posible, traten de mantener las reglas y rutinas del hogar. Y durante el proceso, incluso si se ven tentados, jamás se agredan mutuamente delante de sus amados hijos.
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