¿Sabías que los recuerdos se almacenan en la memoria episódica a partir de los 3 años? Te explicamos cuándo comienza este proceso en los niños y por qué resulta tan fascinante el desarrollo de su memoria.
Por lo general, los adultos tenemos recuerdos remotos de nuestra infancia que guardamos como tesoros inigualables. Ahora bien, ¿te has dado cuenta de que esos momentos memorables ocurrieron después de que tenías unos tres años? Casi nadie logra conservar los episodios que ocurrieron antes de esa edad. Sucede que nuestro cerebro no había desarrollado hasta entonces la capacidad de conservar esos instantes.
Algunos comentan que tienen imágenes poco definidas de momentos como cuando mamá meciéndolo en la cuna o cuando papá le canta una canción. Sin embargo, esas escenas pueden ser producto de la construcción de episodios a partir de anécdotas contadas por nuestros padres. Esto puede confundirnos.
Solo podemos recordar lo que nos ocurrió a partir de los tres años de vida porque tenemos la llamada memoria episódica.
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Ella está encargada de almacenar recuerdos autobiográficos (lugares, detalles, emociones asociadas, etc.). Esa memoria comienza a formarse a los tres años. Allí el cerebro trabaja a toda máquina evolucionando, después de una etapa en la que luchaba por crear nuevas conexiones.
En el primer año de vida, la actividad cerebral del bebé se centra en construir ese sistema complejo de recuerdos. La científica Catherine Loveday señala que este órgano procura “podar” esas conexiones. Es por ello que se pierden algunas memorias vividas.
Otros estudios insisten en que los recuerdos se establecen en la medida en que evoluciona el desarrollo del lenguaje. Esto se basa en que “recordamos aquello que nos han mencionado”. Algunos expertos señalan que la memoria episódica no graba ni hace que evoquemos conceptos. Solo ocurre hasta que el niño entiende de qué se trata.
¿Por qué se borran los recuerdos de la niñez?
No se conoce con exactitud por qué ocurre este fenómeno. Los profesionales estudiosos del tema dicen que a los 3 años, el cerebro tiene mucha plasticidad y se reorganiza continuamente. Esto quiere decir que elimina ciertos elementos para dar paso a otros aprendizajes relevantes.
El organismo de tu hijo se está preparando para fijar recuerdos. Esto se logra mediante una estructura narrativa que les permite contar lo vivido con orden. De esta manera, almacenan información coherente, que queda fijada en la mente.
«Los recuerdos de la infancia eran los sueños que se quedaban contigo después de despertar.» – Julián Barnes – novelista británico.
¿Cómo ayudar a desarrollar la memoria y los recuerdos en los niños?
Aunque la memoria episódica requiere tiempo para madurar, los padres podrían ayudarle en esta tarea. Por ejemplo, permitirles que vivan los acontecimientos y utilicen todos sus sentidos. Esto se debe a que los científicos señalan que no basta con ser el narrador de lo que hay en el entorno.
Utiliza fotos, vídeos, colores, olores, texturas y otros recursos asociados a ese recuerdo. Así, serán capaces de asociar un objeto con una vivencia. Y no olvides: siempre trata de contarles lo que recuerdas; de esta forma les enseñarás a expresar sus emociones.
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