Educar es también atender, consolar y abrazar

Educar a un ser que recién comienza la vida es quizás la misión suprema de una madre. Aprende aquí la diferencia entre amar y malcriar

Educar, según el diccionario, es guiar a través del conocimiento. Como mamá te toca enseñar a tu hijo desde el primer día que lo cargas en los brazos. Por medio de este proceso continuo le transmites lo que sabes, hábitos, valores y conductas, para que pueda desenvolverse socialmente. Y, de ese modo, es que se desarrolla un adulto maduro.

Hay madres que son muy permisivas y en nombre del amor dejan que sus pequeños hagan lo que quieren. Otras, por el contrario, resultan demasiado estrictas y confunden disciplina y adiestramiento con maltrato. Se dice que nunca es bueno irse a los extremos y este principio aplica, asimismo, en el presente tema. La pregunta que surge entonces es ¿qué puedo o debo hacer?

Educar es mantener el equilibrio a tiempo completo

A nadie le gustan los niños mimados, que hacen una pataleta y la madre corre a darles lo que pidan. Pareciera que les temen o no saben cómo guiarlos a una conducta adecuada. Los pequeños necesitan disciplina mientras aprenden a actuar e incluso, para sentirse seguros, sabiendo qué se espera de ellos. Esto redundará en un desarrollo sano que beneficie a todos en la familia.

Sin embargo, no se trata de humillación ni venganza. Tú ameritas discernir cuando tu hijo debe ser castigado, o lo que necesita es que le den un abrazo. No siempre tiene que haber una batalla campal por ver quién es el jefe.

Con amor, hazle entender que tú mandas aunque, él es la luz de tus ojos. Transmítele serenidad con tus palabras y gestos

Criando niños maduros emocionalmente

Un adulto equilibrado en lo que a las emociones se refiere, muy probablemente proviene de un hogar estable. Seguro en su familia las reglas se administraban con amor y no se permitían las rabietas desenfrenadas, ni el llanto desconsolado.

Por lo general,  un bebé llora porque “quiere llamar la atención” pidiendo mimos, caricias y palabras suaves, en especial para no quedarse solito mientras intenta dormirse.

El primer contacto íntimo con tu bebé se establece con el amamantamiento. En ese período él te conoce, te escucha y se siente feliz y confiado en tus brazos. Al igual que madura físicamente, aprendiendo a controlar los esfínteres; crece en el manejo de sus emociones con gran esfuerzo. Permítele desarrollarse en un ambiente estable y seguro.

"Existen formas de comportamientos que los padres despliegan con sus hijos: permisivos, autoritarios y autoritativos. Estos estilos de crianza implican combinaciones de aceptación y capacidad de respuesta parental, así como, demanda y control sobre los hijos"                  - Wikipedia.org -

Consolar - Educar - Mamás360

Concluyendo, educar a tu hijo no es sencillo y requiere mucho autocontrol de tu parte. Tienes que ser paciente pero, simultáneamente establecer directrices y aplicar disciplinas que él pueda comprender. Ámalo sin condiciones y manifiéstale paz y seguridad a diario. Y cuando llore no te ofusques, atiéndelo, consuélalo y abrázalo mientras entiendes que le sucede. Eso constituye la esencia de “bien criar” a un niño.

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