¿Podría el uso del móvil estar relacionado con el retraso en el habla de tu hijo? Descubre cómo la tecnología puede influir en su desarrollo lingüístico y por qué es importante saberlo.
Un retraso en el habla es uno de los aspectos de la crianza que suelen preocupar a los padres. Tradicionalmente, la capacidad de comunicación ha sido objeto de comparación. El mío ya dice tal o cual; es parte de una charla típica de las madres. Si tu hijo todavía no expresa nada, quizás la causa sea el móvil.
Criar niños no es fácil, especialmente si la madre trabaja fuera del hogar. Así que, por lo general, se recurre a ciertas “nodrizas” para entretenerlos. En el pasado se utilizaban el televisor y, más recientemente, los smartphones y las tablets para distraerlos. Veamos el impacto de tal decisión.
«Los trastornos del lenguaje dificultan de manera más o menos persistente la comunicación lingüística, afectando no solo aspectos fonológicos, sintácticos o semánticos… sino también intelectuales y de la personalidad.» – Wikipedia.org –
¿El retraso en el habla se debe por estos dispositivos?
Según un estudio de la Academia Americana de Pediatría, los bebés que utilizan dichos aparatos corren un alto riesgo. Es cierto que los juegos y las dinámicas virtuales los distraen y, por esta misma razón, suprimen su deseo de aprender a hablar. El niño se entretiene y adquiere muchas habilidades, pero no presta atención a su entorno ni siente la necesidad de comunicarse con los demás.
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No todos los pequeños son iguales, ni aprenden al mismo ritmo. Por tanto, aclaremos que, se trata de una demora real si el bebé tiene:
- Entre 12 y 15 meses y nunca ha dicho una palabra. El hecho de que el infante ya camine y ni siquiera diga “papá” sería preocupante.
- Si tiene 18 meses y pareciera que no entiende lo que oye. Porque, de forma natural, ellos comprenden lo escuchado, aunque no sean capaces de responder oralmente.
- A partir de los 3 años, es incapaz de construir oraciones sencillas.

¿Qué se recomienda en estas circunstancias?
El problema se asocia con el tiempo que los niños dedican a interactuar con estos aparatos. Por eso, los expertos aconsejan no permitir su uso antes de los 18 meses. Y aun así, y hasta el quinto cumpleaños, limítalo a una hora diaria como máximo. El material admisible debe incluir juegos u otros contenidos educativos apropiados para su edad.
No consientas que tu pequeño se quede solo con el dispositivo, la supervisión es perentoria.
Al compartir con él esos períodos, aprovechará mejor la experiencia, aprenderá y, además, se sentirá más motivado para expresarse. A los escolares deben fijárseles límites sobre la duración y el tipo de contenido al que acceder.
En conclusión, un retraso en el habla de tu hijo podría deberse a un uso inadecuado del smartphone o de la tablet. Espera hasta que tenga al menos un año y medio para dejarlo jugar con contenidos adecuados. Asegúrate de que estos dispositivos no le quiten el tiempo necesario para comer, dormir, ejercitarse y compartir con la familia y otras personas.
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