La mastitis es una infección de las glándulas mamarias que las madres pueden padecer durante la lactancia. Conoce en detalle sus causas, los síntomas a los que debes estar atenta y los tratamientos para cuidarte y disfrutar de esta etapa sin complicaciones.
La mastitis es un problema que puede presentarse durante la lactancia. Consiste en una inflamación, generalmente de una mama, causada por una infección bacteriana. Algunas manifestaciones incluyen fiebre, temblores, tensión en los senos, fatiga y decaimiento. La enfermedad es incómoda y dolorosa; no obstante, la solución es simple: solo aprende a reconocer los síntomas.
La presencia de pequeñas fisuras en los pezones es una de las vías de entrada de los microbios. Estos cortes se producen cuando la piel está muy sensibilizada o cuando el bebé no está mamando correctamente.
Por esta razón, la higiene adecuada del seno en el período de la lactancia es bien importante.
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También es posible que aparezca por otros motivos que revisaremos a continuación.

Otras razones por las que se produce la mastitis
La lactancia materna combinada con el tetero te brinda un respiro que puedes aprovechar para descansar un poco. Sin embargo, si te saltaste varias tomas porque estabas indispuesta o apurada, podría haber sucedido que la leche se estancara. En ese caso, uno o más conductos se taponan, lo que obstruye el paso del líquido y provoca hinchazón.
Usar los sostenedores muy apretados contribuye al estancamiento de la leche. Además, podría deberse a agarrar el pezón como si fuera una pinza mientras el bebé chupa. Por otro lado, cualquier circunstancia que ocasione una bajada de las defensas (gripe, alergias, angustias, etc.) podría ser el detonante. De presentarse uno o varios síntomas, debes atenderte con rapidez.
Procedimientos recomendados en estas circunstancias
En sus etapas iniciales, probablemente bastará con colocar una bolsa de hielo sobre el área para reducir la inflamación. Si las molestias en los pezones son intensas, suspende las tomas. Eso sí, sigue alimentando al bebé con el sacaleches y el biberón. No te descuides en esa primera fase, ya que podría formarse pus, lo que agravaría la situación.
Si observas que la piel luce enrojecida y brillante, significa que el proceso infeccioso ha avanzado. En esas condiciones, el médico te indicará antibióticos para evitar la formación de un absceso y analgésicos para el dolor. El calor húmedo aplicado mediante compresas te proporcionará alivio. Y solicita ayuda, debido a que deberás mantener un cierto nivel de reposo hasta que te sientas mejor.
«Las complicaciones de la lactancia materna suelen ser problemas obstructivos o de insuficiente vaciado que se solventan aumentando la frecuencia de las tomas y con tratamiento sintomático.» – pediatriaintegral.es –

En conclusión, si prestas atención, la mastitis no es grave y, con un tratamiento adecuado, pronto volverás a la rutina. La recomendación vital a seguir es no suspender la lactancia; no hay riesgo alguno para el niño. Comienza por darle el pecho inflamado y, al terminar, utiliza la extracción manual; esto favorece la curación. Si tienes dudas o preguntas, no dudes en consultar con el médico.
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