Ser padres es un reto maravilloso, pero mantener la relación de pareja puede resultar complicado. Descuidar los lazos que los unen podría poner en riesgo el futuro; por eso, es vital aprender a cuidar su conexión para fortalecerse como equipo.
No es un secreto que cuando se logra el milagro de ser padres, se dificulta la relación de pareja. Los hijos requieren tanta atención que resulta todo un reto mantener viva la llama del amor y la pasión. Sin embargo, nada es imposible; por lo tanto, acá queremos ahondar un poco en el tema.
Es natural que durante los primeros meses del pequeño, las parejas se sientan desestabilizadas. No obstante, no es normal ni recomendable que la paternidad se convierta en un puente que las separe. El esfuerzo por reordenar la relación en función del nuevo estilo de vida que llevan debe ser una prioridad.
Aunque no existen cifras oficiales, es sabido que, con la llegada del bebé las parejas tienden a discutir y distanciarse, más aún si se trata del primogénito.
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¿Cómo debe ser la relación de pareja cuando se es papá y mamá?
Lo primero que debemos comprender es que la relación de pareja enfrentará mayores dificultades. Estas pueden servir para fortalecer la relación o, por el contrario, ser el motivo que las lleve a la separación.
En virtud de ello, ambos deben asumir que la paternidad no es ajena a la vida en común. Por el contrario, convertirse en mamá y papá es otra razón para mantenerse unidos y redescubrirse en el amor. Es una nueva experiencia que compartirán y serán felices en la medida en la que se apoyen mutuamente.
Por otra parte, es importante recordar que sus vidas no han de girar única y exclusivamente en torno a sus hijos. Aunque en un principio parezca imposible, es esencial establecer la armonía entre ambos roles, ya que ambos necesitan del afecto mutuo. Evitar discusiones innecesarias o mostrar desinterés por el sexo es vital en esta etapa.
Mantener viva la pasión
El romance es uno de los aspectos que más se debilitan con el nacimiento de los hijos, especialmente cuando son bebés. Aunque no sea posible tener momentos de intimidad todos los días, la pareja debe procurar reservar espacio para ello.
Buscar los instantes idóneos es la tarea principal para mantener viva la llama de la pasión. Para ello, es válido acudir por ayuda. Pedir a familiares y amigos o contratar niñeras que se encarguen del pequeño por unas horas, e intentar compartir en los espacios de tiempo mientras el bebé duerme, son pequeños pasos para avanzar en esta etapa.

Con la llegada del nuevo bebé aumentan las tareas en casa y disminuye el tiempo libre. Pero es necesario buscar los momentos precisos para el romance entre la pareja.
De esta y otras muchas maneras se evita el alejamiento, que es el principal detonante de futuras rupturas. Recordemos que la idea de formar familia requiere el apoyo mutuo en la crianza de los hijos, pero sin perder de vista el amor que existe entre los padres.
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