El TDHA es un trastorno neurobiológico que afecta a miles de niños y adolescentes y genera desafíos en la atención, la impulsividad y la hiperactividad. Te damos las claves para entender y manejar esta condición tan compleja.
¿Niños con TDAH? ¿Sabes de qué se trata? En sí, es un trastorno por déficit de atención e hiperactividad que afecta principalmente a infantes y adolescentes; incluso, quizás persista hasta la edad adulta. Quienes lo padecen tienen gran dificultad para controlar sus impulsos, lo que provoca un comportamiento que interfiere con sus vidas escolares y familiares.
Por lo general, se descubre en los primeros años de la escuela, cuando el pequeño empieza a tener dificultades para concentrarse. ¿Te interesa? Sigue leyendo: por fortuna, existen tácticas que ayudan a dominar este trastorno. Aquí te orientamos para que actúes a tiempo.
Síntomas que presentan los niños con TDHA
Un niño puede ser diagnosticado de TDHA (TDAH) si los síntomas han sido notorios durante al menos seis meses. Es primordial que sean evidentes en al menos dos entornos, por ejemplo, en el hogar y en la escuela. Además, hay que estar alerta si ello interfiere con su desarrollo y si al menos algunas de las señales se manifiestan antes de los doce años.
Es necesario ser prudentes y vigilar ante la aparición de un patrón de conducta inadecuado. De ser así, es importante contactar al personal que le imparte la educación, con el objeto de identificar los episodios en ese otro ambiente. Por ello, a continuación, se listan algunos indicios a tener en cuenta para tomar las acciones respectivas:
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Distracción
A menudo no presta mucho interés a los detalles o comete errores por descuido en el trabajo que se le asigne. No parece escuchar cuando se le habla directamente. Además, no cumple con las instrucciones y no logra terminar ni las tareas escolares ni las domésticas.
Se le imposibilita llevar un orden pre establecido en la ejecución de una actividad.
Impulsividad
Se inquieta, golpeándose las manos o los pies, o retorciéndose en el asiento. No permanece sentado, aunque se le dé la orden. Con frecuencia, corre o trepa en situaciones donde no es apropiado. No se mantiene callado en ninguna actividad que lo requiera.

«Los doctores y los profesores le dijeron a mi madre que yo no podía hacer nada, simplemente no podía concentrarme ¡Se equivocaron!» – Michael Jordan – El mejor jugador de la NBA de todos los tiempos.
¿Es necesario el castigo en niños con TDAH?
Los niños con TDHA parecen estar en problemas; sin embargo, sus acciones no deben catalogarse como fruto de malas intenciones. Más bien, hay que comprender que carecen de habilidades que les permitan adecuar su proceder. Por lo tanto, el castigo, por sí solo, no suele funcionar en quienes lo padecen; sobre todo, si se basa en la premisa de que voluntariamente hizo algo mal.
Cuando los niños con TDAH se portan de manera inapropiada, es probable que se deba a su impulsividad. Lo crucial es descubrir si el jovencito ha sido víctima de su propio trastorno y, a continuación, orientarlo para que, poco a poco, adquiera la destreza necesaria para dominar ese proceder errático.
Eso no quiere decir que los chicos no deban enfrentar consecuencias por sus malas conductas, pero aquí es donde entra en juego la disciplina. Es preciso aprovechar estos momentos como terapia de formación y aplicar las técnicas que nos indiquen los expertos para que logremos dominar el ímpetu o la falta de atención.
Finalmente, si bien es conveniente aplicar disciplina a los niños con TDHA, no se puede dejar de lado la paciencia. Es preciso entender que el trastorno afecta su capacidad para controlar los impulsos, compromete su memoria a corto plazo y les dificulta realizar tareas. Entonces, todos los involucrados han de trabajar para amoldar esa conducta y para que aprenda a desenvolverse de acuerdo con los dictámenes de la sociedad.
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